
El Opus Dei es una prelatura personal de la Iglesia Católica. Fue fundado en Madrid en 1928 por San Josemaría Escrivá de Balaguer. En la actualidad forman parte de esta institución más de 85.000 personas de los cinco continentes (de todas las razas, de todas las condiciones sociales, hombres y mujeres, casados, solteros, viudos y sacerdotes).
El Concilio Vaticano II recordó que todos los bautizados están llamados a seguir a Jesucristo, a vivir y dar a conocer el Evangelio. La finalidad del Opus Dei es contribuir a esa misión evangelizadorea de la Iglesia, promoviendo entre los fieles cristianos una vida plenamente coherente con la fe en las circunstancias ordinarias de la existencia humana: en la familia, el trabajo y las relaciones sociales, etc., al igual que hacían los primeros cristianos.




Junto a este rasgo
constitutivo del espíritu del Opus Dei, existen otros que conforman
la fisonomía de la institución que Dios hizo ver a San Josemaría:
un profundo sentido de la filiación divina, que lleva a sus fieles
a saberse y comportarse como hijos de Dios en medio de las circunstancias
ordinarias y en los deberes menudos de cada día; el amor a la libertad;
la vida de oración y de sacrificio, la caridad y el apostolado, la
unidad de vida o coherencia entre lo que se vive y lo que se piensa.